Los primeros juegos pirotécnicos se vieron hace más de 2000 años en el lugar donde se inventó la pólvora: China. Se usaban, como hoy, para celebrar bodas, nacimientos, fiestas y para alejar malos espíritus de una comunidad.
La pirotecnia llegó a Europa en la Edad Media y acompañó especialmente las campañas militares. En 1486 se usó como elemento festivo durante la boda de Enrique VII. Durante el reinado de Elizabeth I llegó a ser muy popular. En el siglo XIX se agregó magnesio y aluminio a la mezcla, con lo que alcanzó mayor lucimiento y belleza.